Pensadores, trabajadores, soñadores.

Pensadores, trabajadores, soñadores.

 

“En los momentos de crisis,

sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”

-Albert Einstein.

 

La generación actual ha sido apodada por muchos como “La generación perdida”, se les percibe como aquellos seres que simplemente no quieren hacer nada de sus vidas, deambulan por el mundo sin un propósito o una meta fija por lo que básicamente son percibidos como simples vagos, incluso aquellos que con todo y la guerra que tienen desatada en sus mentes hacen un pequeño esfuerzo por levantarse cada mañana y trabajar durante varias horas continuas en una labor monótona que no hace más que apagar su llama lentamente…incluso ellos, ante los ojos de alguien más no son vistos como nada más que “jóvenes que no se despegan del computador”

 

Muy conocido es ya aquel conflicto generacional donde se dice que ahora la vida es más sencilla simplemente por la existencia del internet, el cual ha facilitado muchas labores para los humanos; por otro lado, existe el pensamiento de que gracias a una economía arruinada y un planeta que está sobre poblado y al borde del colapso, el tema de la supervivencia se ha tornado en algo inquietante.

Es bastante cierto que gracia a nueva vida virtual hay muchas cosas fascinantes que ahora la gran mayoría tenemos al alcance de nuestras manos, en esta época ser estudiante es mucho más fácil a diferencia de lo que era hace apenas 30 años. Igualmente, formar una familia en el mismo lapso de tiempo en el pasado era realmente más accesible de lo que es ahora, que como se dice comúnmente “Ya ni siquiera alcanza para mantenerse a uno mismo”

 

Es verdad que por más que pertenezcamos a la misma especie, a la misma cultura y a la misma familia, el hecho de haber nacido en una época distinta ya nos vuelve lo suficiente mente diferentes como para que tengamos ideales y percepciones opuestas.  Para los ojos adultos, los jóvenes son únicamente seres inexpertos que no tienen idea de lo que es el mundo real, piensan que por todas esas recurrentes quejas que emiten respecto a lo difícil que les resulta la vida a esta altura tan corta de la existencia no serán capaces de soportar la vida laboral. Lo que ellos no saben…es que en realidad los jóvenes están muy consciente de ellos, lo saben a tal punto que están aterrados.

Se dice que no debes de juzgar a las personas por cómo se ven, incluso que si alguien parece estar estresado lo más recomendable es que seas amable, pues al final de cuentas no sabes que tan mal la puede estar pasando dentro de su mente.

Se dice que todo es cuestión de percepción, esto no puede ser nada más que verdad, cada persona en base a sus creencias y experiencias es que tiene formada su propia realidad, de tal manera que sin importar que se esté viviendo en el mismo momento o se observe la misma cosa, esto siempre será diferente para cada individuo.

Un ejemplo de todo este discurso, es el tema de la modalidad de estudio virtual que fue tomada por millones de estudiantes gracias a la pandemia, en la que la monótona rutina de levantarse temprano para ir a una “cárcel” a pasar varias horas inmóvil y regresar a casa, a aquel lugar considerado como un refugio agotado con ganas de tumbarse a dormir, fue distorsionada de manera en que el lugar que debería ser un especio seguro paso a ser la cárcel.

Esta situación es bastante familiar para muchos; levantarse de la silla y apagar la pantalla después de estar frente a ella aproximadamente dos horas, sentir los músculos y el cuerpo totalmente tenso, dar un suspiro seguido de aquellas palabras “Estoy cansado” que para lastima de muchos, suelen ser seguidas por estas: “¿Cansado de qué? Si estuviste sentado en casa todo el día” cosa que solo vuelve más frustrante aquella jornada.

Es este mismo estrés el que muchas veces mantiene a aquellas mentes sumergidas en un mar de pensamientos y conversaciones con uno mismo, conversaciones en las que solo hay espacio para la reflexión y la búsqueda de un propósito.

Puede parecer que la simple actividad de mirar al techo es solo desperdiciar el tiempo, pero no es así, en realidad es gracias a esos espacios en los que fluye ese mar de ideas que las personas obtienen aquellas respuestas que tanto buscan y necesitan para levantarse una vez más.

Debemos entender que como todo, el trabajo viene e diferentes presentaciones y que el concepto de laborar bajo el sol durante toda una tarde no es la única forma en la que existe el trabajo duro.

Aquella mujer que sale por las mañanas a su oficina con el fin de ordenar un centenar de archivos, es una gran trabajadora. Ese hombre que mantiene un hogar en orden y se asegura del bienestar de una familia, es un gran trabajador. Esa chica que busca aprender y adquirir un sinfín de conocimiento para recorrer el mundo y cambiarlo para el bien, es una gran trabajadora. Ese chico que se queda a “perder el tiempo” en su habitación mientras deja fluir sus pensamientos, es un gran trabajador. Y todos ellos a su vez son grandes soñadores.

 

 

Lugo Martínez Fernanda Daniela 

Comentarios

  1. Se agradece que hayas hablado del tema desde un punto de vista muy actual. Leer tu ensayo fue como sentarse a conversar con un amigo de la carrera sobre las situaciones que vivimos por haber tomado este camino, y eso me reconfortó de cierto modo.
    No tengo mucho más que decir de tu texto, solo que lo disfruté de principio a fin.

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