Pensadores, trabajadores, soñadores.
Pensadores,
trabajadores, soñadores.
“En los momentos de crisis,
sólo la imaginación es más importante que el
conocimiento”
La generación
actual ha sido apodada por muchos como “La generación perdida”, se les percibe
como aquellos seres que simplemente no quieren hacer nada de sus vidas,
deambulan por el mundo sin un propósito o una meta fija por lo que básicamente son
percibidos como simples vagos, incluso aquellos que con todo y la guerra que
tienen desatada en sus mentes hacen un pequeño esfuerzo por levantarse cada
mañana y trabajar durante varias horas continuas en una labor monótona que no
hace más que apagar su llama lentamente…incluso ellos, ante los ojos de alguien
más no son vistos como nada más que “jóvenes que no se despegan del computador”
Muy
conocido es ya aquel conflicto generacional donde se dice que ahora la vida es
más sencilla simplemente por la existencia del internet, el cual ha facilitado
muchas labores para los humanos; por otro lado, existe el pensamiento de que
gracias a una economía arruinada y un planeta que está sobre poblado y al borde
del colapso, el tema de la supervivencia se ha tornado en algo inquietante.
Es
bastante cierto que gracia a nueva vida virtual hay muchas cosas fascinantes
que ahora la gran mayoría tenemos al alcance de nuestras manos, en esta época ser
estudiante es mucho más fácil a diferencia de lo que era hace apenas 30 años. Igualmente,
formar una familia en el mismo lapso de tiempo en el pasado era realmente más
accesible de lo que es ahora, que como se dice comúnmente “Ya ni siquiera
alcanza para mantenerse a uno mismo”
Es verdad que por
más que pertenezcamos a la misma especie, a la misma cultura y a la misma
familia, el hecho de haber nacido en una época distinta ya nos vuelve lo
suficiente mente diferentes como para que tengamos ideales y percepciones opuestas.
Para los ojos adultos, los jóvenes son únicamente
seres inexpertos que no tienen idea de lo que es el mundo real, piensan que por
todas esas recurrentes quejas que emiten respecto a lo difícil que les resulta
la vida a esta altura tan corta de la existencia no serán capaces de soportar la
vida laboral. Lo que ellos no saben…es que en realidad los jóvenes están muy
consciente de ellos, lo saben a tal punto que están aterrados.
Se dice que no
debes de juzgar a las personas por cómo se ven, incluso que si alguien parece
estar estresado lo más recomendable es que seas amable, pues al final de
cuentas no sabes que tan mal la puede estar pasando dentro de su mente.
Se dice que todo
es cuestión de percepción, esto no puede ser nada más que verdad, cada persona
en base a sus creencias y experiencias es que tiene formada su propia realidad,
de tal manera que sin importar que se esté viviendo en el mismo momento o se observe
la misma cosa, esto siempre será diferente para cada individuo.
Un ejemplo de todo
este discurso, es el tema de la modalidad de estudio virtual que fue tomada por
millones de estudiantes gracias a la pandemia, en la que la monótona rutina de
levantarse temprano para ir a una “cárcel” a pasar varias horas inmóvil y
regresar a casa, a aquel lugar considerado como un refugio agotado con ganas de
tumbarse a dormir, fue distorsionada de manera en que el lugar que debería ser
un especio seguro paso a ser la cárcel.
Esta situación es
bastante familiar para muchos; levantarse de la silla y apagar la pantalla
después de estar frente a ella aproximadamente dos horas, sentir los músculos y
el cuerpo totalmente tenso, dar un suspiro seguido de aquellas palabras “Estoy
cansado” que para lastima de muchos, suelen ser seguidas por estas: “¿Cansado
de qué? Si estuviste sentado en casa todo el día” cosa que solo vuelve más
frustrante aquella jornada.
Es este mismo
estrés el que muchas veces mantiene a aquellas mentes sumergidas en un mar de
pensamientos y conversaciones con uno mismo, conversaciones en las que solo hay
espacio para la reflexión y la búsqueda de un propósito.
Puede parecer que la simple actividad de mirar al techo es solo desperdiciar el tiempo, pero no es así, en realidad es gracias a esos espacios en los que fluye ese mar de ideas que las personas obtienen aquellas respuestas que tanto buscan y necesitan para levantarse una vez más.
Debemos entender
que como todo, el trabajo viene e diferentes presentaciones y que el concepto
de laborar bajo el sol durante toda una tarde no es la única forma en la que
existe el trabajo duro.
Aquella mujer que sale
por las mañanas a su oficina con el fin de ordenar un centenar de archivos, es
una gran trabajadora. Ese hombre que mantiene un hogar en orden y se asegura
del bienestar de una familia, es un gran trabajador. Esa chica que busca
aprender y adquirir un sinfín de conocimiento para recorrer el mundo y
cambiarlo para el bien, es una gran trabajadora. Ese chico que se queda a “perder
el tiempo” en su habitación mientras deja fluir sus pensamientos, es un gran
trabajador. Y todos ellos a su vez son grandes soñadores.
Lugo Martínez Fernanda Daniela
Se agradece que hayas hablado del tema desde un punto de vista muy actual. Leer tu ensayo fue como sentarse a conversar con un amigo de la carrera sobre las situaciones que vivimos por haber tomado este camino, y eso me reconfortó de cierto modo.
ResponderEliminarNo tengo mucho más que decir de tu texto, solo que lo disfruté de principio a fin.